El consejo contable por excelencia es: "No mezcles tus bolsillos".
Separar tus finanzas personales de tus finanzas de negocio (o incluso de tus gastos fijos) es la base para no vivir en un caos financiero. Aquí tienes los pilares que toda persona común debería seguir:
1. La Regla de Oro: Separación Total
Incluso si eres un profesional independiente o tienes un pequeño emprendimiento, usa cuentas bancarias distintas.
- Si pagas la cena de tu familia con la tarjeta donde recibes los pagos de tus clientes, perderás el rastro de cuánto dinero realmente estás ganando.
- Al final del mes, asígnate un sueldo fijo. No consideres todo lo que entra como "tu dinero".
2. No todo lo que recibes es tuyo (El guardadito de impuestos)
Uno de los errores más comunes es gastarse el dinero que, en realidad, le pertenece al fisco.
- Cuando cobres un trabajo o recibas tu nómina, separa de inmediato el porcentaje de impuestos (IVA, ISR, etc.).
- Imagina que ese dinero no existe. Guárdalo en una cuenta aparte o en un "apartado" digital para que, cuando llegue el momento de declarar, no tengas que pedir un préstamo para pagar.
3. El registro de "Gastos Hormiga"
La contabilidad no se trata de grandes números, sino de la suma de los pequeños.
- Documenta todo: Usa una app sencilla o un Excel para anotar desde el café hasta la suscripción que ya no usas.
- Los gastos pequeños son los que suelen causar los "huecos" financieros que nadie sabe explicar al final del mes.
4. Guarda tus comprobantes (CFDI / Facturas)
En contabilidad, un gasto que no tiene factura válida es, para efectos fiscales, dinero que "desapareció" o que salió de tu utilidad neta sin beneficio.
- Acostúmbrate a pedir factura de todo lo que sea deducible según tu actividad.
- Digitaliza: No confíes en los tickets de papel térmico; se borran en pocos meses. Toma una foto o súbelos a la nube.
5. El "Flujo de Caja" es más importante que la "Utilidad"
Puedes tener un negocio que "gana mucho dinero" en el papel, pero si tus clientes te pagan a 90 días y tú tienes que pagar la luz hoy, estás en problemas.
- Aprende a medir cuánto dinero tienes disponible hoy (liquidez). La contabilidad personal y de negocios sobrevive gracias al flujo de efectivo, no solo a las ventas.
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